Hoy nos vamos fuera de la capital al restaurante El Torreón, un clásico de buen nivel situado a la entrada de Tordesillas, centrado en platos típicos y carne a la brasa.
Se trata de un restaurante de estilo tradicional. Tiene dos comedores, uno más bien pequeño y otro de mediano tamaño, ocupados por mesas amplias, sillas cómodas y una decoración que pudo ser elegante pero a día de hoy resulta más bien rancia. Aún así por la comodidad y el trato afable de los camareros, el ambiente en El Torreón resulta acogedor e invita a comer sin prisas y disfrutar la sobremesa.
La carta mantiene esta línea tradicional. En los entrantes nos encontramos con embutidos de calidad, puerros, ensaladas a base de ingredientes de los de siempre, foie a la plancha...excelente el jamón ibérico, y exquisito el foie, preparado con pasas y salsa de vino dulce. Para acompañar, un poquito de chorizo a la brasa. De casi todo, aunque no venga en carta, se puede pedir media ración, así que es fácil probar un poquito de variedad.
Para el segundo plato, la estrella del restaurante es el chuletón. Se prepara a la brasa y se presenta cortado transversalmente y en platos calientes, para terminar de darle el punto. La carne es buena y el toque de las brasas siempre da un punto especial.
La carta de vinos es limitada en variedad, pero presenta referencias de gran calidad, tanto en tintos como en espumosos. Si toca moderar el gasto, también disponen de vino de la casa.
Sin duda el punto flojo del restaurante lo constituyen los precios, que van de altos a desorbitados. Para dos personas, sin excesos en el vino, la cuenta ronda los 100 euros. Un precio un tanto exagerado en comparación con otros establecimientos de Valladolid de nivel similar. Por tanto, consideramos que la relación calidad-precio no pasa de media.
El Torreón es aconsejable para los buenos aficionados al foie y la carne y para celebraciones en familia cuando no hace falta mirar la cartera. Para nada recomendable si el presupuesto es limitado.
Restaurante El Torreón
C/ Dimas Rodríguez nº 4 (Tordesillas)
983770123
Críticas de restaurantes en Valladolid, capital y provincia, de dos buenos aficionados a la gastronomía. Esperamos que nos des tu propia opinión y tus recomendaciones dejando un comentario.
La cita de la semana
"El placer de la mesa es de todos los tiempos y todas las edades, y el último que nos queda cuando todos los demás nos han abandonado"
Anthelme Brillant-Savarin (1755-1826), gastrónomo francés.
Anthelme Brillant-Savarin (1755-1826), gastrónomo francés.
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lunes, 25 de abril de 2011
Restaurante El Torreón: a la brasa sabe mejor
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viernes, 5 de noviembre de 2010
Restaurante Molinero: pincho de lechazo en Traspinedo
Salimos de Valladolid hacia el restaurante Molinero de Traspinedo, localidad situada a 25 kilómetros de la capital con una larga tradición gastronómica en la elaboración de pinchos de lechazo a la brasa.
El restaurante Molinero se encuentra en el centro del municipio. Dispone de una zona de barra que da acceso a un amplío comedor donde se respira ambiente castellano tradicional auténtico, con mesas de madeza maciza y sobria decoración. Es un negocio familiar bien atendido que se focaliza en unos pocos platos tradicionales, y es que la carta del Molinero no podría ser más simple.
Para comenzar, unas sopas castellanas, contundentes y deliciosas, variedad de embutidos entre los cuales sólo destaca el queso de oveja, y manitas de lechazo, un placer para chuparse los dedos -literalmente-.
Como segundo plato, pincho de lechazo a la brasa. Está sencillamente delicioso. Partiendo de buena materia prima, y cocinados a la parrilla sobre brasas de leña, los pinchos de lechazo son una manera distinta de disfrutar del típico lechazo castellano, y una exquisitez cuando la calidad de la carne y la elaboración dan la talla.
Los postres son caseros y también tradicionales, por supuesto. Estupendas tanto la tarta de piñones como la tarta de queso.
En cuanto a los vinos, una limitada selección de vinos castellanos: Ribera del Duero, Tierra de Castilla y Leon, Toro y vino de la casa a granel, otro clásico de los mesones castellanos.
El punto débil del restaurante es sin duda la falta de variedad en todos los aspectos. Todo el que vaya al Molinero sin ser consciente de esto se puede llevar un chasco. En cualquier caso, raro es acabar allí por accidente, y en general el objetivo de cualquier visitante del restaurante es disfrutar de los pinchos de lechazo.
La cuenta puede estar en torno a los 50 euros para dos personas. En nuestra opinión la relación calidad-precio es buena, y es que no hay que perder de vista que a pesar de lo simple de la oferta del restaurante en el Molinero lo que se come es lechazo.
En conclusión, se trata de un restaurante perfecto para disfrutar de los pinchos de lechazo a la brasa y de la tradición castellana. No es apto para vegetarianos ni para el que busque un ambiente refinado.
Restaurante Molinero
Calle Mayor nº 2 (Traspinedo)
983682449
El restaurante Molinero se encuentra en el centro del municipio. Dispone de una zona de barra que da acceso a un amplío comedor donde se respira ambiente castellano tradicional auténtico, con mesas de madeza maciza y sobria decoración. Es un negocio familiar bien atendido que se focaliza en unos pocos platos tradicionales, y es que la carta del Molinero no podría ser más simple.
Para comenzar, unas sopas castellanas, contundentes y deliciosas, variedad de embutidos entre los cuales sólo destaca el queso de oveja, y manitas de lechazo, un placer para chuparse los dedos -literalmente-.
Como segundo plato, pincho de lechazo a la brasa. Está sencillamente delicioso. Partiendo de buena materia prima, y cocinados a la parrilla sobre brasas de leña, los pinchos de lechazo son una manera distinta de disfrutar del típico lechazo castellano, y una exquisitez cuando la calidad de la carne y la elaboración dan la talla.
Los postres son caseros y también tradicionales, por supuesto. Estupendas tanto la tarta de piñones como la tarta de queso.
En cuanto a los vinos, una limitada selección de vinos castellanos: Ribera del Duero, Tierra de Castilla y Leon, Toro y vino de la casa a granel, otro clásico de los mesones castellanos.
El punto débil del restaurante es sin duda la falta de variedad en todos los aspectos. Todo el que vaya al Molinero sin ser consciente de esto se puede llevar un chasco. En cualquier caso, raro es acabar allí por accidente, y en general el objetivo de cualquier visitante del restaurante es disfrutar de los pinchos de lechazo.
La cuenta puede estar en torno a los 50 euros para dos personas. En nuestra opinión la relación calidad-precio es buena, y es que no hay que perder de vista que a pesar de lo simple de la oferta del restaurante en el Molinero lo que se come es lechazo.
En conclusión, se trata de un restaurante perfecto para disfrutar de los pinchos de lechazo a la brasa y de la tradición castellana. No es apto para vegetarianos ni para el que busque un ambiente refinado.
Restaurante Molinero
Calle Mayor nº 2 (Traspinedo)
983682449
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martes, 19 de octubre de 2010
Restaurante Don Claudio: tradición castellana bien resuelta
Es el turno del restaurante Don Claudio, mesón de comida castellana tradicional ubicado a escasos metros de la plaza Mayor de Valladolid.
La entrada al Don Claudio nos lleva directamente a unas escaleras que nos conducen a un agradable espacio de barra con una amplia variedad de raciones. De ahí se accede al comedor del restaurante, dividido en varias salas. Todo el restaurante está reformado al estilo tradicional castellano, con aire de bodega pero sin caer en el ambiente lúgubre de otros locales gracias a una iluminación bien distribuida y colores claros en las paredes.
El Don Claudio sigue una línea bien definida: comida tradicional elaborada con esmero a partir de materias primas de calidad. Es una receta sencilla pero muy eficaz cuando se lleva a cabo a rajatabla, como es el caso.
Trabajan mucho y bien con productos de temporada, así que siempre será buena idea informarse antes de pedir. El servicio es atento y dispuesto a ayudar, aunque da la sensación de estar desbordado cuando se llena el comedor, de manera que tardan un poquito más de la cuenta en atender las mesas cuando se da esa situación.
Para los entrantes, recomendamos las anchoas en salazón, espectaculares. Solas o combinadas con boquerones en los sabrosos matrimonios, son de las mejores que hemos podido probar en Valladolid. También las setas a la plancha -en temporada- son exquisitas, y cualquiera de los embutidos cumple con creces.
En los segundos platos destacan los pescados a la brasa y sobre todo las carnes, el fuerte del restaurante en nuestra opinión. Estupendo el chuletón de buey, para compartir entre dos e incluso tres, carne de calidad y buen tamaño. Y muy ricas las chuletillas de lechazo, tan pequeñitas como es de desear, aunque un poco escasa la ración en cantidad.
La carta de vinos del Don Claudio es de corte tradicional en cuanto a las denominaciones de origen, no podía ser de otra manera en un restaurante de este estilo en Valladolid. Goleada de los Ribera de Duero frente a los Tierra de Castilla y León, Toro y Rioja, y poquito más. Eso si, la selección de bodegas de la Ribera es estupenda e incluye todas las clásicas de renombre y también algunas referencias más arriesgadas de calidad indiscutible, como es el caso de Neo. Si tenéis que cuidar en lo posible el bolsillo, el Finca Sobreño crianza de Toro es una buena idea.
Encontramos en los postres los caseros típicos, bien elaborados, y contundentes, junto a los clásicos en helado -desaparecerá alguna vez la tarta al whisky de la carta de los restaurantes de Valladolid?-.
A la hora de pagar podemos estar hablando de 60 a 70 euros para dos personas. En nuestra opinión, un precio ajustado teniendo en cuenta lo satisfactorio de la comida, así que la relación calidad-precio nos parece buena.
Como conclusión, diremos que el restaurante Don Claudio es uno de los mesones castellanos más auténticos de Valladolid capital, y con una situación privilegiada.
Ofrece lo que promete, buena cocina tradicional y pocas sorpresas, ni buenas ni malas. Es perfecto si no eres de buscar innovaciones o para el día en que el cuerpo te pide un chuletón generoso con buen vino. Un lugar idóneo para llevar a la familia, abuela incluida, o a un grupo de amigos de visita a la ciudad. Totalmente inadeduado si esperas algo de sofisticación.
Ofrece lo que promete, buena cocina tradicional y pocas sorpresas, ni buenas ni malas. Es perfecto si no eres de buscar innovaciones o para el día en que el cuerpo te pide un chuletón generoso con buen vino. Un lugar idóneo para llevar a la familia, abuela incluida, o a un grupo de amigos de visita a la ciudad. Totalmente inadeduado si esperas algo de sofisticación.
Restaurante Don Claudio
C/ Ferrari nº 1
983350756
C/ Ferrari nº 1
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