La cita de la semana

"El placer de la mesa es de todos los tiempos y todas las edades, y el último que nos queda cuando todos los demás nos han abandonado"

Anthelme Brillant-Savarin (1755-1826), gastrónomo francés.

martes, 19 de octubre de 2010

Restaurante Don Claudio: tradición castellana bien resuelta

Es el turno del restaurante Don Claudio, mesón de comida castellana tradicional ubicado a escasos metros de la plaza Mayor de Valladolid.

La entrada al Don Claudio nos lleva directamente a unas escaleras que nos conducen a un agradable espacio de barra con una amplia variedad de raciones. De ahí se accede al comedor del restaurante, dividido en varias salas. Todo el restaurante está reformado al estilo tradicional castellano, con aire de bodega pero sin caer en el ambiente lúgubre de otros locales gracias a una iluminación bien distribuida y colores claros en las paredes.

El Don Claudio sigue una línea bien definida: comida tradicional elaborada con esmero a partir de materias primas de calidad. Es una receta sencilla pero muy eficaz cuando se lleva a cabo a rajatabla, como es el caso.   

Trabajan mucho y bien con productos de temporada, así que siempre será buena idea informarse antes de pedir. El servicio es atento y dispuesto a ayudar, aunque da la sensación de estar desbordado cuando se llena el comedor, de manera que tardan un poquito más de la cuenta en atender las mesas cuando se da esa situación.

Para los entrantes, recomendamos las anchoas en salazón, espectaculares. Solas o combinadas con boquerones en los sabrosos matrimonios, son de las mejores que hemos podido probar en Valladolid. También las setas a la plancha -en temporada- son exquisitas, y cualquiera de los embutidos cumple con creces.

En los segundos platos destacan los pescados a la brasa y sobre todo las carnes, el fuerte del restaurante en nuestra opinión. Estupendo el chuletón de buey, para compartir entre dos e incluso tres, carne de calidad y buen tamaño. Y muy ricas las chuletillas de lechazo, tan pequeñitas como es de desear, aunque un poco escasa la ración en cantidad.

La carta de vinos del Don Claudio es de corte tradicional en cuanto a las denominaciones de origen, no podía ser de otra manera en un restaurante de este estilo en Valladolid. Goleada de los Ribera de Duero frente a los Tierra de Castilla y León, Toro y Rioja, y poquito más. Eso si, la selección de bodegas de la Ribera es estupenda e incluye todas las clásicas de renombre y también algunas referencias más arriesgadas de calidad indiscutible, como es el caso de Neo. Si tenéis que cuidar en lo posible el bolsillo, el Finca Sobreño crianza de Toro es una buena idea.

Encontramos en los postres los caseros típicos, bien elaborados, y contundentes, junto a los clásicos en helado -desaparecerá alguna vez la tarta al whisky de la carta de los restaurantes de Valladolid?-.

A la hora de pagar podemos estar hablando de 60 a 70 euros para dos personas. En nuestra opinión, un precio ajustado teniendo en cuenta lo satisfactorio de la comida, así que la relación calidad-precio nos parece buena.

Como conclusión, diremos que el restaurante Don Claudio es uno de los mesones castellanos más auténticos de Valladolid capital, y con una situación privilegiada.
Ofrece lo que promete, buena cocina tradicional y pocas sorpresas, ni buenas ni malas. Es perfecto si no eres de buscar innovaciones o para el día en que el cuerpo te pide un chuletón generoso con buen vino. Un lugar idóneo para llevar a la familia, abuela incluida, o a un grupo de amigos de visita a la ciudad. Totalmente inadeduado si esperas algo de sofisticación. 

Restaurante Don Claudio
C/ Ferrari nº 1
983350756

jueves, 14 de octubre de 2010

Restaurante Nippon: comida japonesa a precio asequible

Hablamos hoy del restaurante Nippon, uno de los pocos restaurantes japoneses de Valladolid, inaugurado hace unos meses frente a la catedral en el local que albergaba al malogrado restaurante argentino A dios pongo por testigo.

El restaurante cuenta con una barra minúscula utilizada por el servicio que da paso a un local estrecho y alargado de decoración minimalista y equilibrada, con toques orientales elegidos con buen gusto. Cuando el tiempo de Valladolid lo permite dispone además de varias mesas altas a modo de terraza, en una agradable calle peatonal, para comer de una forma más informal o simplemente tomar una copa.

El Nippon ofrece en su carta tanto platos asiáticos como mediterráneos, entendemos que con la intención de llegar a un abanico más amplio de clientes. Pero sin ánimo de desmerecer los esfuerzos en la parcela mediterránea, nos quedamos sin dudarlo con lo asiático.

En los entrantes son muy sabrosas tanto las brochetas de pollo Yakitori como los langostinos con salsa Teriyaki y  absolutamente recomendables las dim sum, suaves empanadillas de masa ligera, cocinadas al vapor y servidas en una cesta. En la parte negativa los cangrejos soft shell, decepcionantes en su textura y sabor. Correctas las ensaladas, aunque son más sugerentes en la carta que lo demostrado en el plato.

Para continuar el punto fuerte es el sushi. Hay otras alternativas, incluso como comentábamos algunas que no son de inspiracion asiática, pero el sushi es lo más característico del restaurante Nippon. Prácticamente la mitad de la carta está dedicad a distintos tipos de sushi, con posibilidad de degustar una selección de varios de ellos. No os preocupéis si os perdéis entre tanta variedad: cualquiera de los camareros os informará con detalle si lo necesitáis. Ninguna de las variedades flaquea, así que aconsejamos probar y descubrir las diferentes presentaciones y sabores que ofrecen.

Se puede cerrar dignamente la comida con alguno de los postres, con toques originales. Si os habéis decantado por el sushi es más que probable que os quede hueco!

En cuanto a los vinos, nos encontramos con varias referencias sencillas a precios más que razonables, con un perfil bajo, con apenas un vino japonés, más bien decepcionante...hasta llegar a un sorprendente apartado dedicado a los champagnes. De un tiempo a esta parte varias de las bodegas francesas con más presencia internacional intentan que el consumo de sus champagnes deje de ser considerado un lujo ocasional en nuestros restaurantes, y en este caso la impulsora es Moët Chandon, y el Nippon el primer restaurante de Valladolid que pretende abrir a un público más joven y menos pudiente el consumo de champagne. No obstante a nuestro juicio deberían hacer un mayor esfuerzo en los precios, menos ajustados que en el resto de vinos de la carta. En su favor decir que ofrecen alguna fórmula interesante como es el combo de botella de Moët Chandon junto a plato degustación de 16 piezas de sushi por 60 euros.

Llegado el momento de pagar, la cuenta para dos puede rondar los 50 euros si se deja de lado el champagne. Muy asequible, con una relacion calidad-precio buena, en consonancia con el espíritu de un restaurante orientado a un público joven y urbano.

El Nippon es buena elección para disfrutar de una cena distinta y distendida en pareja o con amigos, prácticamente obligado para los amantes del sushi en Valladolid por la poca competencia que tiene, y una opción para darse el gusto de tomar una botella de champagne en un restaurante con ambiente moderno. No es el lugar más adecuado para una comida en familia con los abuelos ni para los amantes de la carne. También te puede interesar si quieres sorprender en casa, porque ofrecen comida para llevar.

Es aconsejable reservar para las cenas. Por el tamaño reducido de su comedor y los buenos precios suele llenarse incluso a diario.

Restaurante Nippon
C/ Arribas nº 8
983304477

martes, 5 de octubre de 2010

Restaurante Vinotinto: descuidando sus virtudes

Le llega el turno a la crítica del restaurante Vinotinto, que a pesar de no tener una larga historia detrás se ha convertido en un clásico en la zona de Coca.

Como decíamos, el restaurante Vinotinto se encuentra situado junto a la plaza de Coca, y a unos pasos de la plaza Mayor. Sin duda una de las zonas más agradables para el paseo y el buen comer en Valladolid, pues es peatonal y está aborratada de bares y restaurantes

El restaurante cuenta con una amplía barra en la parte de arriba, con un ambiente de mesón típico, aún siendo de reciente reforma. Como característica que todavía es excepcional, no se puede fumar. Sin duda, agradable para tomar unos vinos y picar algo, al igual que el bar Vinotinto Joven situado enfrente.

En la parte de abajo se encuentra el comedor, dividido en varias salas. Siguiendo con la línea de tradición en la decoración el comedor pretende recordarnos las bódegas castellanas de siempre, con maderas, bancos y taburetes para acomodarse, pero con un aire actualizado dentro de la sobriedad . Mientras que el personal de la parte de arriba es en general simpático y eficaz, en el comedor cambian las tornas y los camareros tienden a ser lentos, descuidados y con demasiada frecuencia tirando a hoscos.

El restaurante Vinotinto está totalmente especializado en carnes a la brasa. Los entrantes son sencillos pero de calidad: embutidos de buen nivel, ensaladas abundantes y ricas - recomendamos la de hoja de roble - y poco más. En cuanto a los segundos, predominio absoluto de las carnes. Es regular el pincho de lechazo; solía ser una muy buena elección el chuletón de bueypara compartir, entre dos según refleja la propia carta, de buen tamaño y calidad aunque con el paso del tiempo los chuletones han ido menguando a un ritmo lento pero continuo y su calidad es irregular.

El apartado de los postres es testimonial, con muy pocas opciones entre las que elegir, y casi ninguna de ellas casera.

No es desdeñable la carta de vinos. Mucha  presencia y en línea de buenos precios de las denominaciones de origen y bódegas más tradicionales y extendidas de Ribera de Duero, Rioja y Toro, quizá demasiada en relación al total. También algunos detalles de frescura aunque nos hemos encontrado con que pedir uno de estos vinos menos extendidos te puede llevar directamente a un "no nos queda" como respuesta, y vuelta a la carta de vinos a elegir algo más conservador.

El precio en el Vinotinto para dos personas rondará los 60-70 euros y su relación calidad-precio no pasa hoy en día de media. Siendo un restaurante muy enfocado a unos pocos puntos fuertes, ha perdido fuelle en ellos, y ya no es en nuestra opinión uno de los restaurantes recomendables de Valladolid para comer carnes a la brasa, siempre acompañadas de una buena botella de vino. Aunque lo fue y esperamos que retome el buen camino.

Es un lugar correcto para comidas en grupo o para cuando toque llevar a comer a alguien con poco gusto por lo creativo. No es buena elección para citas románticas ni para todo aquel que prefiera pescado.

Restaurante Vinotinto
C/ Campanas nº 4

983342291

lunes, 27 de septiembre de 2010

Restaurante Al Fuego Lento Fussion: renovación acertada. CERRADO

Gracias a uno de nuestros lectores nos hemos enterado de que lamentablemente el restaurante Al Fuego Lento Fussion ha cerrado, al menos temporalmente, según informa la propia web del restaurante.

Mantenemos nuestra crítica como pequeño homenaje a lo que fue el Al Fuego Lento original, y al intento frustado del Al Fuego Lento Fussion en su misma ubicación.



Volvemos a nuestras críticas, tras unas semanas de parón por vacaciones, con el restaurante Al Fuego Lento Fussion.

Partiendo de un listón muy alto, el de su predecesor Al Fuego Lento, el restaurante Al Fuego Lento Fussion ha conseguido aplicando criterios renovadores y una atención exquisita a los detalles crear un espacio muy interesante en el centro de Valladolid, en una tranquila calle peatonal a pocos pasos de la catedral.

El restaurante está situado en un local de pequeño tamaño y alargado, que resulta acogedor e íntimo con una decoración en tonos negros y rojos y luz ambiental de baja intensidad muy conseguida. Es atendido por una única camarera, acompañada con la muy valorable presencia, por el buen trato y la cercanía mostrada, de uno de los socios del restaurante.

La carta del Al Fuego Lento Fussion es corta pero muy interesante y decididamente innovadora. Una pequeña variedad de entrantes, predominio de los pescados en los segundos - los amantes de la carne no tienen otra opción que un clásico solomillo con foie y reducción de PX - y como especialidad pasta casera, de elaboración artesana en el propio restaurante, que supone una experiencia totalmente distinta a la habitual, ya sea en casa o en un restaurante italiano, a la hora de degustar la pasta.

Sin duda tanto la pasta artesanal como el pescado constituyen el fuerte del restaurante. Se basan en el uso de materias primas de calidad (para la pasta, harinas importadas de Italia; para el pescado aseguran mantener el mismo proveedor que tenían en el Al Fuego Lento), y salsas atrevidas en el acompañamiento, partiendo de ingredientes de calidad y con algunos toques arriesgados. Valgan como ejemplos la salsa de carabineros y marisco, deliciosa, o la salsa de cacahuete - quizá con un pequeño exceso de cacahuete - que acompañan a algunos de los pescados.

Respecto a los postres, son caseros y elaborados, aunque de nuevo la variedad es pequeña. Muy recomendable la torre de chocolate y mango, original y nada empalagosa.

Siguiendo la línea del resto de la carta, la carta de vinos es escasa en referencias. Es además, desde nuestro punto de vista, conservadora. No supone problema alguno a la hora de elegir un vino adecuado, pero un  punto de valentía en este apartado redondearía la buena sensación general de innovación.

En cuanto a la factura, para dos personas estará en unos 80 euros. No se trata de un restaurante económico pero la relación calidad-precio es buena. Permite además disfrutar de cocina de tintes creativos y de nivel en Valladolid, lo cual es de agradecer.

Nos parece un restaurante absolutamente recomendable para darse el gusto de comer con calidad probando algo distinto, para disfrutar de buen pescado, o para una celebración en pareja. Por el tamaño del comedor y el ambiente reinante, no es apropiado para acudir en grupo.

En fin de semana es conveniente hacer reserva.

Restaurante Al Fuego Lento Fussion
C/ Nuñez de Arce nº 6
983396801