La cita de la semana

"El placer de la mesa es de todos los tiempos y todas las edades, y el último que nos queda cuando todos los demás nos han abandonado"

Anthelme Brillant-Savarin (1755-1826), gastrónomo francés.

sábado, 14 de enero de 2012

Restaurante La Cantina: grata experiencia en plena plaza Mayor de Valladolid

Hoy le toca el turno al restaurante La Cantina, ubicado en plena plaza Mayor de Valladolid. Es uno de las últimos abiertos en la zona, y supone una buena alternativa a los restaurantes de toda la vida que por allí se encuentran.

 El restaurante La Cantina ocupa un local muy espacioso distribuido en tres plantas: la planta de calle, ocupada por la barra y varias mesas altas para tapear, y sendos comedores en la primera planta y el sótano, siendo el de la primera planta de nuevo diseño y el del sótano una bonita rehabilitación en ladrillo con aires de bodega. A pesar de encontrarse en la plaza Mayor, se encuentra en una esquina de poco tránsito, y dispone en verano de una terraza de lo más agradable.

La oferta gastronómica de La Cantina es limitada pero escogida: consiste en platos tradicionales cocinados con esmero y buena materia prima. Para los entrantes, resultan estupendos los puerros gratinados y la ensalada "La Cantina", con el único pero del escaso tamaño de las raciones. En los segundos platos se apuesta por la contundencia y guisos tradicionales, con mayor hincapié en las carnes que en los pescados. Son muy sabrosos los callos y las manitas de lechazo, con presentación en cazuelita que evoca otros tiempos. Buena calidad en los chuletones, de vaca vieja como correctamente se indica en la carta (estamos hartos de restaurantes que ofrecen chuletones de buey que no lo son), y con la opción de la chuleta de sidrería, de tamaño moderado y acompañada de patatas, para poder probar la carne sin perder la oportunidad de disfrutar de otros platos. También se ofrecen algunas sugerencias fuera de carta, como piparras.

Para los postres se da continuidad a la línea tradicional, con una grata sorpresa, al menos para nosotros: tabla de quesos, de la que se puede pedir media ración aunque no esté indicado en la carta. Una forma distinta de terminar la comida para los poco amigos del dulce.

Respecto a los vinos, el restaurante dispone de una corta pero buena carta,  con una cierta variedad en cuanto a denominaciones de origen, algo que desgraciadamente es poco común en Valladolid. Nos encantan los vinos de la Ribera del Duero, pero hay más vida ahí fuera! Vale la pena dejarse aconsejar con el maitre, sabe de lo que habla.

No resulta La Cantina un restaurante caro en exceso, al menos en relación con otros restaurantes de Valladolid de ubicación y nivel similares. El precio para dos personas puede rondar los 70 euros. Para nosotros la relación calidad-precio es buena.

Es un restaurante totalmente aconsejable para los que se encuentren de visita en Valladolid y quieran comer en pleno centro con calidad y gasto razonable, para disfrutar de una velada en grupo y, cuando el tiempo lo permite, para gozar de una comida en terraza en la maravillosa plaza Mayor de Valladolid. Es poco recomendable para comidas ligeras y para el día en que se busca un restaurante que ofrezca algo distinto.

Restaurante La Cantina
Plaza Mayor nº 21
983358189

viernes, 4 de noviembre de 2011

Restaurante Paco Espinosa: marisco y pescado de la mejor calidad

Retomamos las críticas con uno de los mejores restaurantes de marisco y pescado de Valladolid, el restaurante Paco Espinosa, situado en el barrio de la Victoria.

El Paco Espinosa está un poco alejado del centro, pero vale la pena desplazarse: se trata sin duda de uno de los grandes restaurantes de Valladolid. Con una fachada de aspecto modesto, a la entrada nos encontramos con una barra espaciosa y poco pretenciosa y el acceso al comedor. Una vez en el comedor, empieza uno a situarse en qué nivel de restaurante se encuentra, tanto por el público, como por las mesas espaciosas y distribuidas en un amplío espacio que invitan a disfrutar tranquilamente de la comida. Mientras que los camareros resultan un poco distantes, el dueño del local se vuelca en la atención a los comensales, aconsejando y pendiente de cualquier necesidad.

La carta del restaurante es más o menos amplia: como entrantes, ibéricos, productos de la huerta, y por supuesto lo mejor del mar. Son especialidad las sardinas aliñadas, de textura y sabor exquisito, una maravilla las almejas a las sartén, y los aficionados al marisco se pueden explayar con cigalas, nécoras, unos carabineros extraordinarios...como en pocos sitios en Valladolid.  Como alternativa más económica unas rabas, muy suaves, son buena opción.

En los segundos, se ofrecen varias posibilidades de carne, pero sin duda el punto fuerte en el Paco Espinosa es el pescado. La variedad de pescado fresco es tremenda. Con los pequeños cambios propios de la temporada, encontramos merluza, rodaballo, rape, besugo, bacalao, dorada, lubina, atún, chicharro y más. Todos en general en preparaciones sencillas - al horno, a la plancha, a la espalda -  pero muy bien ejecutadas. El punto del pescado al horno es sencillamente perfecto. Para acompañar a los pescados a la plancha la salsa de marisco o simplemente ajos fritos es una elección muy conveniente, mientras que las preparaciones a la gallega están un poco sobrecargadas de pimentón para nuestro gusto, pues ocultan demasiado el sabor del pescado.

La carta de vinos es muy extensa
, y posiblemente contiene cientos de referencias. Quién sabe si estarán todas disponibles, pero en el comedor está a la vista una vinoteca acristalada del suelo al techo que hace pensar que si. Nos encontramos con muchísimas denominaciones de origen representadas, precios ajustados, y un amplio abanico que va de algunas opciones económicas a vinos de auténtico lujo. Una única pega: la carta de vinos va impresa en folios y mal presentada, no está a la altura su aspecto con el alto nivel que ofrece.

Después del probable atracón, el que se vea capaz puede disfrutar de alguno de los postres caseros. Si no es el caso, los sorbetes son correctos y ayudarán a dar por cerrada la comida.

En cuanto a los precios, desde luego el Paco Espinosa no es un restaurante barato. La cuenta puede ser desorbitada, como en cualquier restaurante que ofrezca mariscos, por supuesto, pero aún dejando de lado el marisco quizá lo único contenido en precio son los vinos. Para dos personas, sin excesos, estaremos entre los 120 y los 130 euros. A pesar de ellos, bajo nuestro punto de vista la relación calidad-precio es buena. Quizá el único restaurante equiparable en Valladolid al Paco Espinosa para disfrutar del mejor pescado sea La Viña de Patxi, ya comentado es nuestro blog.

En definitiva, el restaurante Paco Espinosa es totalmente recomendable para darse un homenaje, para una celebración, y desde luego para los amantes del pescado; eso si, siempre si se puede uno despreocupar de la cuenta. Si se busca una opción contenida en precios, no hay nada que hacer aquí.

Restaurante Paco Espinosa
Paseo del Obregón nº 16
983330988

martes, 26 de julio de 2011

Restaurante Brasería Molino Rojo: un clásico venido a menos

Le toca el turno a la Brasería Molino Rojo, un clásico de Valladolid que sin duda ha vivido tiempos mejores.

El Molino Rojo está junto a la estación de autobuses de Valladolid, un poco alejado del casco histórico, y cuenta con una pequeña terraza en la acera, donde es posible comer, una barra agradable para disfrutar el vermú con la parrilla a la vista de los clientes, y dos comedores acogedores.

Es un restaurante de corte tradicional: la carta ofrece embutidos, ensaladas y frituras para empezar y carnes como plato fuerte, y se completa con guisos del día elaborados con todo el mimo. El servicio es en general atento y amable, aunque en la terraza sería deseable una mayor agilidad.

Dentro de su sencillez, los entrantes están bien resueltos: son buenas las ensaladas y aceptables las frituras, aunque se echa en falta alguna opción más para escapar de excesos de calorías.

En cuanto a las carnes, no llegan al nivel esperado. El chuletón de buey tiene una presencia extraordinaria y se acompaña si así se desea de una piedra para darle el punto deseado, pero el sabor no es tan rotundo como debiera. Lo mismo ocurre con el pincho de lechazo, que aparantemente está perfectamente cocinado a la brasa, pero resulta decepcionante al probarlo. Quizá el problema esté en la materia prima, pues el resto parece impecable. Eso si, todas las carnes vienen acompañado de pimientos y patatas fritas caseras y exquisitas.

La carta de vinos del Molino Rojo es variopinta, incluyendo varias referencias muy asequibles junto a algunas de auténtico lujo. A evitar el vino tinto de la casa, por muy poco más se puede disfrutar de algún vino joven la Ribera bien digno.

Los precios no son bajos pero si contenidos. Una comida para dos personas supone unos 60 euros. En nuestra opinión la relación calidad-precio es media, pues la cuenta no sube mucho pero el restaurante flaquea precisamente en su especialidad, las carnes a la brasa.

Con todo esto, el Molino Rojo puede ser una opción recomendable, por asequible, para comer fuera de casa sin mucha algarabía, o para una comida en grupo con pocas ganas de innovar. No es el sitio más adecuado para darse un homenaje, para dietas o para buscar algo distinto que comer.

Para el que le guste, el café es de puchero y muy rico.

Brasería Molino Rojo
C/ Gabilondo nº 15
983231946

lunes, 25 de julio de 2011

Restaurante Aquarium: arrocería mediocre con pretensiones

Hoy hablamos del restaurante Aquarium, con una situación envidiable junto al Campo Grande de Valladolid que le permite disponer de una de las terrazas más agradables de Valladolid capital, especializado en arroces y productos del mar.

El Aquarium es un restaurante con pretensiones: su localización privilegiada y un estilismo informal pero con clase, junto a una carta que promete y precios altos, apuntan a una buena oportunidad para disfrutar de arroces, pescados y mariscos en un ambiente especial, rodeado de una clientela con aspecto de no tener que mirar la cartera a la hora de elegir restaurante. Desgraciadamente, las buenas intenciones no son suficientes por si solas.

La mayor virtud del restaurante es, sin duda, su terraza. A pocos metros del Campo Grande, en mitad de la acera de Recoletos,  y convenientemente sombreada, es difícil encontrar mejor ubicación en Valladolid. Está atendida por un buen número de camareros que, de manera inexplicable, dan un servicio más bien ineficiente y descompensado: momentos de excesos de atención que rozan el agobio del cliente se alternan con intervalos en los que resulta francamente complicado conseguir llamar su atención.

El Aquarium está especializado en arroces, prometedor en nuestra ciudad por la escasez de arrocerías; los ofrece secos, melosos y caldosos. Es una pena que resulten, en el mejor de los casos, aceptables: el punto del arroz no es el ideal, y los carabineros, gambas rojas, bogavantes y otras exquisiteces con que se ofrecen parecen, por sabor y textura, de calidad discutible y recién sacadas del congelador.

Mejoran el nivel algunos de los entrantes de los que se pueden disfrutar. Atentos a los destacados por los camareros, porque quizá en estos casos se trate de producto fresco: de berberechos a percebes, pasando por mejillones o almejas, dependiendo el día, resultan muy recomendables.

La carta de vinos es previsible y un poco decepcionante, sobre todo en blancos y cavas, que por el tipo de comida que ofrece el Aquarium merecerían más presencia. Como punto positivo, muchos de los vinos se ofrecen en copas, haciéndolos así accesibles a los menos bebedores.

Los precios están en total consonancia con las pretensiones del restaurante, pero alejados de la realidad de su nivel culinario. Para dos personas y sin excesos, disfrutar de un entrante, arroz y vino rondará fácilmente los 90 euros. Excesivo cuando casi todo es mejorable. Así que en nuestra opinión la relación calidad-precio es mala.

El Aquarium es recomendable para momentos de encaprichamiento por degustar un arroz (no hay muchas más opciones en Valladolid) o si se desea escapar de los calores del asfalto en una noche de verano. Totalmente prescindible en cualquier otro caso.

Como alternativa, se puede acudir allí a tomar un buen gin-tonic: curiosamente en este apartado los precios son más bien moderados, y la oferta de ginebras premium y tónicas para acompañarlas muy variada.

Restaurante Aquarium
Acera Recoletos s/n (Pabellón de cristal)
983303699